Las opiniones inconscientes son recuerdos emocionales que se almacenan en la amígdala. El hipocampo registra los hechos puros y la amígdala es la encargada de registrar el «clima emocional» que acompaña a estos hechos. Para LeDoux «el hipocampo es una estructura fundamental para reconocer un rostro como el de su prima, pero es la amígdala la que le agrega el clima emocional de que no parece tenerla en mucha estima». Esto significa que el cerebro dispone de dos sistemas de registro, uno para los hechos ordinarios y otro para los recuerdos con una intensa carga emocional.18 El cerebro usa un sencillo método para registrar recuerdos emocionales con mucha fuerza: los sistemas de alerta neuroquímica que preparan al organismo para luchar o huir en un momento de peligro también graban aquel momento en la memoria con intensidad. Sometido a tensión, ansiedad o dicha un nervio que va del cerebro a las glándulas suprarrenales (que están encima de los riñones) provoca secreción de hormonas epinefrina y norepinefrina; estas mismas activan los receptores del nervio vago y este transporta mensajes desde el cerebro para regular el corazón y lleva señales de vuelta al cerebro provocadas por estas mismas dos hormonas. La amígdala es el lugar más importante del cerebro al que van estas señales, activan neuronas en la amígdala para indicar a otras regiones del cerebro que refuercen la memoria para registrar lo ocurrido, lo cual explica por qué a veces tenemos traumas o recuerdos emocionales con cierto nivel de intensidad y no sabemos por qué.
En opinión de LeDoux, la interacción entre el niño y sus cuidadores
durante los primeros años de vida constituye un auténtico aprendizaje
emocional, y es tan poderoso y resulta tan difícil de comprender para el
adulto porque está grabado en la amígdala con la tosca impronta no
verbal propia de la vida emocional. Lo que explica el desconcierto ante
nuestros propios estallidos emocionales es que suelen datar de un
período tan temprano que las cosas nos desconcertaban y ni siquiera
disponíamos de palabras para comprender lo que sucedía. En esta primera etapa de la vida el hipocampo (crucial para recuerdos narrativos) y neocorteza
(base del pensamiento racional) aún deben desarrollarse pero la
amígdala, que madura muy rápido cuando somos niños, es mucho más
probable que esté formada al momento de nacer. LeDoux nos dice que la
amígdala sustenta un principio básico del pensamiento psicoanalítico:
que las interacciones del niño con los adultos y personas que lo rodean
le proporcionan lecciones emocionales basadas en su adaptación y
dificultades en sus relaciones.

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